martes, 27 de diciembre de 2016

ANIVERSARIOS MEXICANOS 3

EL CINE EN MÉXICO: 1967




1967: HACE CINCUENTA AÑOS

         Todas las películas industriales se filmaron a colores. Ya era necesario porque pronto entraría la televisión cromática a México y era tendencia mundial. Fue un año interesante. Aquí están las cintas principales que serán cincuentenarias en 2017.
        
Pilar Pellicer, Enrique Lizalde y Gloria Marín
al final de la cinta.


Las visitaciones del diablo – Alberto Isaac
         Basada en una novela escrita al estilo de los antiguos folletines del siglo XIX por Emilio Carballido, la cinta habla de los deseos reprimidos. Mujeres que deben ocultar sus imperativos carnales por su propia condición impuesta por  las convenciones sociales y religiosas. La mejor película de Isaac dentro del cine industrial.

Maricruz Olivier y Marga López
en una trama de terror y venganza


Hasta el viento tiene miedo – Carlos Enrique Taboada
         Un ejercicio de terror con implicaciones sexuales  veladas que viene a ser el mejor ejemplo de película que se volvió de culto gracias a la televisión ya que durante su estreno fue vista por muy pocas personas (al menos aquí en Monterrey). Su trascendencia generacional es impactante al grado que un joven director realizó una insulsa e insultante versión contemporánea.

Fernando Luján, Michel Strauss, Juan Ferrara,
Angélica María, Edmundo Mendoza y Agustín Martínez Solares


Cinco de chocolate y uno de fresa – Carlos Velo
         El mejor acercamiento al cine desparpajado y libre que se filmaba en otras partes del mundo para mostrar la rebeldía juvenil que traspasaba límites morales y convenciones sociales. Tímida en cuanto no podía destruirse la imagen virginal de Angélica María ni permitirse la abierta ingestión de drogas, la comedia cuenta con un ritmo ágil y expresiones intelectuales indirectas.



Corona de lágrimas – Alejandro Galindo
Corazón salvaje – Tito Davison
María Isabel – Federico Curiel
         La visión dinámica y sin complacencias de la radionovela, luego telenovela mexicana. El arribismo social a costa del sacrificio de la familia. La hipocresía moral para la satisfacción del deseo. La pueblerina noble contra la crueldad urbana. Tres ejemplos del melodrama contenido que revisaba sus propios códigos y convenciones a la altura de los tiempos que se vivían.

Meche Carreño se hacía llamar Mercedes
para adquirir una percha imposible


Andante (Vértigo de amor en la oscuridad) – Julio Bracho
         Segunda relación laboral entre un viejo intelectual que pudo realizar una cinta ambiciosa con tintes psicológicos y una estrella creada por un protector millonario. El crítico Emilio García Riera fue muy diplomático al decir de Meche Carreño que era “una chica dotada para interpretar personajes saludablemente populares y terrenales, pero no ejemplos de cosmopolitismo culto o ideales femeninos sublimes”. Y es que la autóctona Meche interpreta a varios personajes: una prostituta francesa, una hija de millonario austriaco, una pianista mexicana, que se torna en obsesión para un concertista internacional, sin que el espectador alcance a creerlo jamás. Bracho pudo hacer su cinta bajo la condición de que fuera dicha actriz la protagonista, a la cual ya había dirigido en Damiana y los hombres, y de esa manera acceder a los millones que lo llevaron a filmar en París, Viena, Londres. Por tal motivo, se filmó otra cinta que resulta delirante por las razones más equivocadas que se puedan imaginar.

Hilda Aguirre no era cantante y fue doblada
por Estela Núñez. Luego no podía
salir de gira para promocionar las canciones


Sor Ye Ye – Ramón Fernández
         Una coproducción hispano-mexicana que fue un taquillazo en toda Iberoamérica. Iba a lanzarse a Estela Núñez como estrella, pero el productor Gregorio Walerstein se decidió por Hilda Aguirre. Como las canciones ya estaban grabadas de antemano con Núñez, la actriz fue doblada en los números musicales (esto lo cuenta el Dr. Francisco Peredo en su interesante filmobiografía sobre Walerstein publicada por la UNAM en 2015). La película seguía los ejemplos de “La novicia rebelde” y “ Dominique” con una chica frívola que, de pronto, sentía el llamado de Dios e ingresaba a un convento. No obstante, su carácter efusivo e inquieto hacía que se enamorara y dejara el noviciado pero ya cambiada.

Candy Cave enseñaba los pechos
y Jorge Rivero debía caminar con mucho cuidado
para no mostrar su "asunto".


El pecado de Adán y Eva – Miguel Zacarías
         Más de una década después de la cinta de Alberto Gout Adan y Eva, el maestro Zacarías decidió crear su propio paraíso terrenal y aprovechar al musculoso Jorge Rivero y a la desconocida (y efímera) Candy Cave (seleccionada en un concurso) como los padres de la humanidad. Un Edén con flores de papel y varios animales domésticos era el lugar donde paseaban los personajes exhibiendo pudorosamente sus cuerpos.

Diana Mariscal y Sergio Klainer
en intercambio de género


Fando y Lis – Alejandro Jodorowsky
         Una versión fílmica, muy libre, del siempre polémico Jodorowsky que fue exhibida en la Reseña de Acapulco provocando escándalo y reclamo de los productores del cine nacional. Con el paso del tiempo se ha vuelto tímido lo que en su momento fuera bastante audaz: dos personas en busca de la felicidad. Esta cinta independiente fue en blanco y negro todavía.

Una cinta fallida pero entrañable
por el cuento en que estaba inspirada
y por lo que pudo haber sido


Mariana – Juan Guerrero
         Primera de dos películas industriales que filmaría uno de los realizadores destacados surgidos del Primer Concurso de Cine Experimental (Amelia) inspirada en un cuento de la escritora Inés Arredondo. Mariana (Pixie Hopkin) y Fernando (Julio Alemán) se conocen desde niños pero el padre de ella los separa. Con el paso del tiempo se reencuentran y reanudan su amor pero Fernando es obsesivo con Mariana quien lo ama apasionadamente. Guerrero nunca alcanzó los logros de su ópera prima debido a las altas pretensiones narrativas que lo sobrepasaban como realizador. Aquí hay, de cualquier manera, una gran curiosidad.

Un delirio de película de espionaje
y agentes secretos a la mexicana


Cuatro contra el crimen – Sergio Véjar
         Cuatro agentes secretos contra la Organización Internacional del Crimen. Luego de que dos de sus principales integrantes son muertos, los agentes tienen pistas para encontrar al verdadero cabecilla criminal. La cinta, realizada por un inspirado Véjar quien buscaba la manera de cristalizar sus aspiraciones intelectuales dentro del cine de género, es una constante muestra de sorpresas y revelaciones.

Maricruz Olivier en otro de sus pináculos
melodramáticos que no ha sido
plenamente revalorado.
Rogelio Guerra en plenitud.


Las pecadoras – Alfonso Corona Blake
         Melodrama a la vieja escuela llevada con buena mano por Corona Blake donde la prostituta Maricruz Olivier cae presa del amor del ladrón Rogelio Guerra. Cuando ocurre una infidelidad, ella decide matarse pero es rescatada por un millonario que se enamora y la desposa. Luego vuelve el terrible pasado que nunca nos abandona. La cinta fue muy audaz para su tiempo con varios desnudos femeninos.

Una de las mejores adaptaciones
de Elena Garro al cine


Juego de mentiras – Archibaldo Burns
         Según los enterados, fue la mejor película del Segundo Concurso de Cine Experimental, muy desangelado con respecto al primero. Basada en la obra teatral “El árbol” de Elena Garro, tenemos el enfrentamiento de clases sociales y la presencia de las viejas idiosincrasias indígenas para vengarse de sus abusadores. Una vieja criada retorna a casa de su antigua patrona para que las pasiones se desaten. Otra cinta independiente todavía en blanco y negro.




         Hay muchas otras cintas por recordar dentro de su cincuentenario (La chamuscada, Doctor Satán y la magia negra, Los amores de Juan Charrasqueado), y esperemos que llegue su momento para rescatarlas…

        



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