domingo, 23 de junio de 2019

DVD1


LES PLUS BELLES ESCROQUERIES DU MONDE
(Las más bellas estafas del mundo)
1964. Dirs. Horikawa, Gregoretti, Chabrol y Godard.
         Toda una leyenda, prácticamente mito, mencionada en revistas de cine y en las filmografías de sus realizadores, esta película-ómnibus nunca llegó a las salas de cine ni a las sesiones de cineclub de la Alianza Francesa, aquella de antaño, de los años sesenta, la que nos permitió conocer algo de Malle, de Godard, de Rohmer, de Duvivier, de Resnais. Ahora, gracias a las ventajas de la pérfida globalización, uno puede acceder a esas cintas que se tornan realidades y se vuelven terrenales para introducirse en la memoria personal (ya nadie nos cuenta, ya no es mera referencia).
         Traducida literalmente como Las más bellas estafas del mundo, tenemos la posibilidad de acercarnos a cuatro episodios de los cinco originales (todavía quedará un faltante en nuestra experiencia) ya que Roman Polanski solicitó a la productora Gaumont que en la restauración de la cinta no se incluyera su episodio y este DVD cumplió con su petición: apenas pueden notarse ciertos segundos en el avance de la cinta que es el único componente extra del producto, donde se hace notar que su episodio tendría que ver con una estafa de diamantes en Ámsterdam. Hay un video en You Tube que muestra la filmación, aunque la narración está en holandés: https://www.youtube.com/watch?v=jOaEKDtSjFI
Catherine Denueve aparece como adorno
en el episodio de Chabrol como novia de
Cassel: ambos son íconos de la Nueva Ola Francesa
         La cinta se divide en los cuatro episodios situados en diversas ciudades del mundo: Tokio, Nápoles, París y Marrakech. El capítulo faltante ocurría en Amsterdam. Tal como su título lo implica, las tramas se centran en estafas vistas desde diversos puntos de vista de los personajes. De pronto el estafador es quien resulta estafado o simplemente cae redondo en la trampa o logra consumar una venganza o intelectualiza el hecho. 
Mie Hama con el collar que anhela
         Hiromichi Horikawa abre la cinta con la historia de una geisha que ha venido ahorrando por años para poderse comprar un collar de perlas. Cuando conoce a un compositor avaro pero aparentemente millonario, quien presume de su nueva dentadura postiza con base de platino, su ambición la lleva a tener relaciones sexuales esperando recibir su recompensa pero un ataque inesperado hace que el hombre muera. La geisha toma las dentaduras como pago sin imaginar que nada es fácil en esta vida. Horikawa fue asistente de director de Kurosawa (Los siete samurais) y de Ichikawa (Matrimonio de mentiras). Su segmento está muy bien filmado y aprovecha la pantalla ancha de manera efectiva. La bella Mie Hama (quien luego aparecería como chica Bond en Sólo se vive dos veces) es la protagonista.
Mie Hama y Ken Mitsuda
Gabriella Giorgelli y Guido Giuseppone
         Ugo Gregoretti había llamado la atención en su natal Italia con Los nuevos ángeles en 1962. De ahí que pudo participar en otra cinta ómnibus al año siguiente, que pudo ser vista al pasar por televisión a través del viejo y entrañable canal once (Ro.Go.Pa.G) donde Rossellini, Pasolini y Godard fueron los realizadores de los otros tres episodios. Tal vez ese fue su paso a esta película donde narra una situación legal: un joven estudiante de leyes encuentra la manera de burlar a la ley napolitana para que no expulse de su territorio a una prostituta de la cual es cliente apasionado. El explotador de la mujer lo ve como negocio pero el joven también puede usar a la ley para darle su merecido. 
El matrimonio como estafa
Francis Blanche y Jean-Pierre Cassel
         Claude Chabrol narra la historia de un millonario alemán que vive obsesionado por la Torre Eiffel. Un grupo de vivales le ofrece la venta del famoso monumento, a lo que el tipo accede sin imaginar que era algo imposible. Chabrol ya estaba asentado como nombre importante dentro de la Nueva Ola Francesa y tenía tras de sí, al menos, dos obras maestras dentro de este movimiento fílmico (El bello Sergio, 1958; Los primos, 1959). Su manejo de la ironía, el juego dentro de la cinta, los personajes incautos y los criminales astutos sirven como elementos que serán constantes en su prolífica e interesantísima carrera.
La venta de la Torre Eiffel
Jean Seberg leyendo a Melville
         Jean Luc Godard se aleja de la narrativa convencional. Utiliza nuevamente a Jean Seberg (su musa de Sin aliento) y la incluye como reportera de televisión que sigue a un estafador que produce billetes falsos que regala a la gente pobre y que, al circular, ella se mete en problemas con la policía, aunque luego prueba su inocencia y logra entrevistar al estafador. Le pregunta sobre su caridad para que el hombre le comente sobre la necesidad de una generosidad mundial. Luego, la reportera le cuenta todo a un inspector de policía que le cuestiona si ese hombre fue ficticio o en realidad existió. Godard, como siempre, intelectualiza y ofrece referencias como la novela de Melville El hombre de confianza que la Seberg lee para encontrar frases sobre la caridad: ella reconocerá una de ellas en la voz del estafador.
La reportera que busca la verdad
Jean Seberg y Laszlo Szabo
         La narración de Gregoretti es fallida mientras que los demás realizadores ofrecen cuentos impecables. La cinta permanece como recordatorio de una época que modificó al cine del mundo entero. En cada episodio tanto los guionistas como los cinematografistas eran excepcionales. Un verdadero descubrimiento que nos subraya la verdad, la confirmación de que existe, como se lo pregunta Godard en su segmento. 
Horikawa
Gregoretti
Chabrol
Godard


        

domingo, 2 de junio de 2019

RECUPERAR EL AMOR


AMOR QUE VUELVE
(Woman on the Run)
1950. Dir. Norman Foster.
         Frank Johnson (Ross Elliott) pasea a su perro cuando de pronto escucha tiros y, sin esperarlo, es testigo de un asesinato. Un vecino llama a la policía y llega el Inspector Ferris (Robert Keith) quien le indica que deberá atestiguar ya que puede identificar al asesino. Johnson, temeroso de que su vida quede en peligro si el tipo fuera absuelto, prefiere huir. Ferris busca a la esposa de Johnson, Eleanor (Ann Sheridan), para darse cuenta de que existen problemas matrimoniales al demostrar ella mucha indolencia ante la situación de su marido. No obstante, cuando van al departamento donde viven, Eleanor le pide a Frank, cuando éste le llama, que cuelgue porque están rastreando el telefonema. Ferris, ante la actitud de la mujer, la coloca bajo vigilancia ya que está seguro que, de alguna manera, buscarán la manera para encontrarse. Aunado a ello, el periodista Daniel Legget (Dennis O’Keefe) la contacta para ofrecerle dinero por la nota exclusiva cuando aparezca el marido. Eleanor confía en este tipo al verse sola. 
Eleanor se vuelve presa del inspector...
...y del periodista.
         La cinta se va desarrollando dentro del más puro estilo del Cinema Noir, género al cual pertenece, ya que estamos dentro del ambiente criminal, con personajes bajo amenaza de muerte, en el caso de los inocentes, y personajes dobles, perversos, ocultos en la inocencia bajo falsas premisas de apoyo o seres endurecidos porque se han decepcionado ante la falta de muestras de amor. En este último caso, Eleanor se tornará en el foco de atención de la policía (¡y del mismo asesino!): ella será la que investigue con personas cercanas a su marido las alternativas para reencontrarlo y en el camino se va dando cuenta de facetas desconocidas de su marido quien verdaderamente la ama: la rutina y la decepción es lo que le ha vuelto lejano y cerrado en sí mismo. Su desprecio se torna angustia (se ha enterado que Frank sufre del corazón) porque debe entregarle un medicamento necesario para su sobrevivencia. Su indolencia se vuelve ternura. 
El marido es fugitivo y la esposa
se toma como señuelo para pescarlo
         Debido a la búsqueda, Amor que vuelve se convierte en documental indirecto de San Francisco. Calles que suben y bajan debido a los desniveles naturales de la ciudad, los viejos tranvías, Chinatown (donde suceden situaciones que llevan a un crimen inesperado) con un curioso número bailable en uno de sus centros nocturnos, interpretado por orientales que también se vuelven vulnerables. Esta fue una tendencia del cine negro de finales de los años cuarenta al filmar en locaciones naturales, dejando así archivos visuales de cómo eran algunas ciudades en su momento [como pasó con Nueva York en La ciudad desnuda (Dassin, 1948) o Mientras la ciudad duerme (Huston, 1950)].
Las calles de San Francisco
         Por otro lado, estamos ante un guion desparpajado que utiliza la imagen dura y ácida de una Ann Sheridan ya en madurez (35 años de edad), coproductora de la película con su propia compañía (Fidelity Pictures), en busca de un nuevo nicho luego de su popularidad previa dentro de Warner Brothers durante los años treinta y cuarenta. De hecho, ya no filmaría éxitos taquilleros sino cintas prestigiosas a las cuales el tiempo les ha dado otra dimensión, sobre todo por sus directores [Mujer de fuego (Sirk, 1953) o Cita en Honduras (Tourneur, 1953)]. Sus trabajos posteriores serían principalmente por televisión. Tristemente, trabajaba en una serie exitosa cuando el cáncer terminó con su vida. El resto del elenco consiste de actores que tuvieron carreras largas en el sinfín de personajes secundarios que tantas producciones de Hollywood necesitaban siempre. De hecho, Amor que vuelve fue una cinta de bajo presupuesto.
Ann Sheridan en "Ángeles con caras sucias"
(1938) en sus tiempos estelares de la Warner
Ann Sheridan ya con sus 35 años de edad
         Tanto Sheridan como O’Keefe escribieron sus propios diálogos para las escenas donde interactuaban. De otra manera tenemos frases deliciosas. El perro del matrimonio se llama Rembrandt; ante la pregunta del inspector sobre el nombre tan peculiar, Eleanor responde Fue la única manera de que pudiéramos tener uno. Ante la rebeldía desesperante de la mujer, el inspector Ferris le pregunta Sra. Johnson ¿nunca la golpeó su marido? Cuando la mujer se entera de la enfermedad de su marido, pensando que Frank la culpaba de sus males, le dice al doctor Sí, soy esa amargada, egoísta, mala esposa. La causa de su infelicidad. La causa de su fracaso. ¿Es lo que le ha contado? ¿Es lo que le dice a cualquiera? a lo cual el médico le responde Frank nunca discutió su vida privada conmigo, ni me importa escucharla de usted… por lo que Eleanor se desconcierta: Fran realmente la ama.
El perro llamado Rembrandt
         La importancia de destacar esta película es que tuvo un destino muy peculiar: en 2003 fue exhibida la única, prístina copia que estaba como propiedad en las bóvedas de la Universal, compañía que la distribuyó. Fue devuelta a su dueña, pero en 2007 un incendio destruyó varias películas, entre ellas, la que le estoy comentando. Por suerte, una copia realizada previamente, así como otras encontradas en diversos países, permitió la recuperación y restauración de la que es una magnífica representante de un género, además de documento invaluable por tantos motivos que puede conseguirse en una copia brillante en Blu-ray gracias a la compañía británica Arrow Films (se puede encontrar en You Tube en horrible copia con doblaje al español y una mejor con subtítulos en inglés).
Una prístina copia británica 
en Blu-ray
         Finalmente, es una película de Norman Foster. Surgido de las filas de la compañía de Orson Welles quien fuera su mentor y protector, Foster se inició con series donde los personajes eran Mr. Moto o Charlie Chan, detectives orientales. Luego de Jornada de terror (1943, con Welles y Dolores del Río), gracias a la RKO que iniciaba producciones en México, llegó a nuestro país para filmar cinco películas que están entre las mejores de nuestra historia fílmica (hay una desconocida El canto de la sirena), donde puede destacarse a la mejor versión de Santa y una obra maestra sobre amor enloquecido llamada La hora de la verdad. Al retornar a Hollywood fuera de un bello melodrama en el oeste (Raquel) y otro ejemplo de cine negro (Sangre en las manos), la carrera de Foster, igual que Sheridan, se derivó hacia la televisión y otras cintas poco memorables.


Eleanor identifica al que puede ser
el cadáver de su marido
         Amor que vuelve pertenece a todo un cúmulo de películas que se revaloran para darle otro sentido a la cinefilia del siglo XXI. Lo que en su momento fue considerada como otra cinta donde el crimen era disfrutable y su diálogo plausible, ahora se convierte, dentro de las acotaciones del género, en obra brillante donde locaciones y pasión erótica son los elementos más importantes. Es el triunfo del amor gracias a una amenaza inesperada. Es la recuperación de un tiempo pasado para dimensionarlo con nuestro presente.
Norman Foster en 1931








          



        

domingo, 19 de mayo de 2019

STREAMING (1)

HIGH LIFE
2018. Dir. Claire Denis.

         Monte (Robert Pattinson, terrenal, excepcional, maduro) vive solitario junto con su pequeña hija Willow, con apenas meses de edad, en una nave espacial que se dirige hacia el límite de un agujero negro, más allá del sistema solar. La misión es intentar el paso de  una corriente de energía que pueda ayudar a la subsistencia de la Tierra. Han pasado años que significan décadas en nuestro planeta. Monte recibe imágenes a través del vídeo que tal vez ocurrieron muchísimos años atrás. No obstante, Monte tuvo otros compañeros de viaje que han perecido. Otro detalle es que la tripulación estaba conformada por prisioneros, algunos de ellos condenados a muerte, quienes han aceptado la permuta del término de su vida por una extensión a su existencia en el espacio.

Monte y Willow pequeña
Monte y Willow adolescente,
rumbo a su destino

         A través de adelantos y retrocesos en el tiempo, la cinta va narrando la convivencia de estos condenados que tienen claro en sus conciencias que no habrá vuelta atrás y que esta condición de vida es, al menos, mejor que perderla, aunque ello puede suceder en cualquier momento. El personaje central, luego de Monte, es la Dra. Dibs (Juliette Binoche) quien experimenta con la esperma de los hombres, a los cuales premia con droga, que luego inyecta entre las mujeres, sedadas y contra su voluntad, con la intención de crear fetos que sean fuertes y perdurables en un medio difícil, contaminado por radiaciones. Dibs viene a ser una Medea del espacio: en la Tierra ha asesinado a sus tres hijos y al marido: tal parece que sus intentos de procreación se deban a una forma de expiación.

Una Medea del espacio:
la infalible Juliette Binoche

         Por otro lado está el deseo. Imposible cancelarlo entre personas relativamente jóvenes que da lugar a una violencia que se desata. Monte no se ha prestado al chantaje de la esperma a cambio de recompensa ya que ha preferido conservar sus fluidos consigo mismo. Sin embargo, Dibs sabe que es el único personaje fuerte para experimentar. Es extraño que se manifieste el deseo sexual en las cintas de ciencia ficción (uno recuerda a “Prometeo” (2012, Ridley Scott) donde la directora de la misión espacial Charlize Theron da a entender su atracción y consecuente intimidad con el personaje de Idris Elba, aprovechando la soledad en que se encuentran.
Los convictos con su condena
Un hombre que tiene fe y prefiere
vivir en el huerto artificial

La soledad y la tristeza se hacen presentes inevitablemente: por un lado hay quienes mantienen la fe y la confianza en la humanidad: otros solamente están, sin mayores esperanzas que continuar respirando hasta el último segundo. Denis nos muestra el vacío terrible que circunda el espacio: no hay nada alrededor. No hay escapatoria. Ella misma cuenta en una entrevista que la génesis del argumento, al cual le dedicó quince años antes de poder producirlo, fue el comentario de que los prisioneros cuestan mucho al erario público. Con esta base se lanzó a escribir el argumento y hasta tuvo asesoría de astrofísicos entre otros científicos para estar dentro de teorías y precisiones.

Dibs busca la esperma del más fuerte
A Robert Pattinson se le perdona
la frivolidad de la saga "Crepúsculo".
En esta cinta demuestra su talento

Una narración plena de elipsis y secuencias aisladas en tiempo y espacio que pueden irse conjuntando y asimilando en la mente del espectador para darle una coherencia impecable. De antemano sabemos que no hay vuelta atrás: lo que importa es el sentido humanizador. Es la metáfora del hoyo negro que viene a equipararse con la conciencia de alcanzar el paraíso: equilibrar cuerpo y alma, sacrificarse al lado del ser querido, llegar a la finitud.
Pattinson y la directora Claire Denis


        

lunes, 15 de abril de 2019

JENNIFER Y BERNARDITA DE LOURDES


UNA ACTRIZ Y UNA SANTA
por Roberto Villarreal Sepúlveda.


         Bernadette (The Song of Bernadette, 1943, Henry King) fue la tercera cinta norteamericana más taquillera de su año: uno de los grandísimos éxitos de la Fox. La cinta narra las experiencias místicas de una jovencita francesa a la cual se le apareció la Virgen María en el pueblo de Lourdes, en 1858. Bernadette Soubirous (1844 – 1879) experimentó desde la incredulidad absoluta de pueblo y autoridades hasta la más completa reverencia, sobre todo luego del surgimiento de un manantial, en el lugar donde sucedieron las apariciones, a cuya agua se le adjudicaron poderes milagrosos. En el siglo XX sería canonizada y su cuerpo permanece incorrupto en la ciudad de Nevers.


         La cinta marcó el debut oficial y estelar de la actriz Jennifer Jones (1919 – 2009) en el rol principal, ya que había aparecido previamente, con su nombre original, o sea Phylis Isley, en dos producciones menores con papeles pequeños (Nueva frontera y Nuevas aventuras de Dick Tracy, ambas en 1939 para Republic Pictures, unos estudios especializados en películas de bajo presupuesto, sobre todo cintas del oeste que explotaban la popularidad de John Wayne). Decepcionada porque no alcanzaba a destacar en Hollywood, la actriz retornó a Nueva York donde había logrado algunos triunfos en la escena y por la radio. En estos años se casó, tuvo dos hijos y luego volvió a intentar el triunfo en Hollywood.

David O. Selznick y Jennifer Jones con su hija Mary
quien se suicidaría en 1976.
         Al buscar el rol de Claudia (Goulding, 1943), basada en una exitosa obra teatral, conoció al productor David O. Selznick, quien la colocó bajo contrato al mismo tiempo que se enamoró perdidamente de ella. La influencia y poder enorme de Selznick contribuyeron a que obtuviera el rol de Bernadette y a que ganara el año siguiente el Óscar como mejor actriz para iniciar una carrera que, curiosamente, no sería prolífica (24 títulos en un lapso de 30 años) si se le compara con otras actrices de su generación. No fueron muchas películas pero varias de ellas se tornaron en clásicos entrañables.

Gregory Pack y Jennifer Jones durante el rodaje
de "Duelo al sol", una cinta del oeste plena de
erotismo, ejemplo del amor loco...
         Bernadette es la típica biografía fílmica que establece antecedentes para dar marco al hecho principal en la vida del protagonista. En este caso particular, el director Henry King, uno de los artesanos más eficaces y congruentes del cine norteamericano, tuvo el tiempo adecuado (la cinta dura 156 minutos) para profundizar en los diversos aspectos de la vida de la jovencita mística quien fuera prácticamente sacrificada a la vida monjil en aras de mantener su experiencia mística: esta es una de las audacias que se permite la cinta. Aparte de contar con una actuación contenida e inocente de la Jones, su elenco fue excelente (Vincent Price, Charles Bickford, Gladys Cooper, Anne Revere; además, la Virgen fue interpretada, sin crédito en reparto, por la bella Linda Darnell, quien sería otra actriz importante para la Fox).

Jennifer Jones con William Holden
en uno de los melodramas más entrañables
en la historia del cine norteamericano
"Angustia de un querer"
         Jennifer Jones participaría en roles que la colocarían en el gusto del público además de mostrar su versatilidad. El drama psicológico en Cartas a mi amada (Dieterle, 1945), la comedia en El pecado de Cluny Brown (Lubitsch, 1946), el erotismo audaz en Duelo al sol (Vidor, 1946), la fantasía en El retrato de Jennie, (Dieterle, 1948), la aventura en La burla del diablo (Huston, 1953) o el melodrama delirante en La furia del deseo (Vidor, 1952) y Angustia de un querer (King, 1955 cuya canción-tema se tornó exitosa mundialmente como “El amor es una cosa esplendorosa”).


         Jennifer Jones nació en marzo de 1919 por lo que este año se tornó centenaria y había que recordarla en el que fue su rol más significativo.



        








domingo, 31 de marzo de 2019

UN INGRATO VIENTO...


UNA TRAGEDIA MEXICANA
por Roberto Villarreal Sepúlveda.


         Vino el remolino y nos alevantó es una película que Juan Bustillo Oro filmó en 1949, utilizando para el título, una frase de la vieja canción “La cautela”:

Hicimos de cuenta que fuimos basura
llegó un remolino y nos alevantó
y al mismo tiempo de andar en la altura
un ingrato viento nos desapartó.

Cuenta Bustillo Oro en su autobiografía que traía el asunto en su cabeza desde los tiempos de El compadre Mendoza (De Fuentes, 1933) cuando fungió como guionista adaptando una novela corta de Mauricio Magdaleno. El acercamiento literario y fílmico hacia la Revolución Mexicana era usualmente desde el escenario del campo y el punto de vista de los guerreros en batalla. En este caso, el director quería mostrar los efectos del conflicto social entre las familias de la urbe, de la capital: era lo que había vivido y lo que faltaba en la representación fílmica. Desde aquellos tiempos de su colaboración con Magdaleno quedó obsesionado con el tema. Quería que el escritor fuera el creador de este argumento pero a Magdaleno no le interesó, aparte que con el paso de los años, Bustillo no tuvo apoyo ni aprobación por parte de sus productores: ni a Jesús Grovas ni a Mauricio Walerstein les interesó aportar para esta producción.


         En 1949 finalmente, ya asociado con Gonzalo Elvira quien lo admiraba, apoyado por Fernando de Fuentes Jr. con su Dyana Films, logró llevar a cabo su sueño tantos años suspendido. Sin embargo, con toda esta ventaja hubo limitaciones económicas. Al crecer exageradamente la producción nacional (1949 fue un año prodigioso, del cual hablaremos en algún momento), la mayoría de los actores de renombre se encontraban ocupados. Igualmente, tuvo que filmar en los Estudios Tepeyac, alejados geográficamente de los otros en activo, por lo que el traslado de elementos escenográficos sería costoso. Tuvo la suerte de contar con la generosidad de los hermanos Rodríguez que le prestaron los sets que tenían construidos en dichos estudios y que se adaptaban perfectamente para su película que vino a ser, ya con el tiempo, una de las mejores y más grandes de su año de filmación. Un comentario agridulce, con muchas implicaciones sugeridas, de lo que fue el conflicto revolucionario para la familia urbana. 

La nueva imprenta que será
el inicio de todos los males
Los tres hijos, la nuera,
ante las tribulaciones del padre 
conservador

         Vino el remolino y nos alevantó narra la historia de una familia trabajadora, clase media, en los albores de la Revolución. El padre (Miguel Ángel Ferriz), impresor y feliz de haber recibido una nueva máquina para su negocio, alaba al gobierno porfirista. Sus tres hijos varones (Tony Díaz, Luis Beristáin, Armando Sáenz) son rebeldes y creen en la renovación maderista por lo que juntan armas e imprimen volantes subversivos en la imprenta del padre sin que éste lo sepa, pero por lo que cae en la cárcel. Surge el enfrentamiento entre facciones: el hijo mayor y su esposa (Beatriz Aguirre) mueren dejando en la orfandad a un niño. Los otros dos huyen. El niño va a refugiarse a la casa del abuelo con su joven tía (Carmen Molina) y con la abuela (Lupe Inclán) quien muere de la impresión. A la joven la apoya un abogado alcoholizado (Manuel Arvide) quien la torna su amante. Cuando el niño enferma de tifo lo interna en un hospital. El padre, encarcelado, se niega a verla cuando se entera que vive en unión libre con un hombre. El niño escapa del hospital mientras que el abogado muere por un ataque de delirium tremens, dejando a la joven a la deriva, sin su sobrino.

El padre en la cárcel, antes
de rechazar a su hija

         Hasta aquí la trama ha separado los destinos de los miembros de la familia sobre todo por factores externos: la lucha social que va más allá de su control. El cambio de la alegría y esperanza de un futuro promisorio hacia el enfrentamiento que propiciará cárcel y muerte, además de la desunión familiar, que altera su realidad, produce el desorden sobre lo cotidiano y llevará a situaciones extraordinarias. Son los actos de los personajes los que les llevan a un estado de tristeza, de angustia o desesperación. Estamos ante una familia cuyos miembros tienen fines distintos para sus realidades: a los hijos no les quedará más que muerte o fuga. Al padre, víctima indirecta de sus hijos, el deshonor y la cárcel, sin que jamás fueran sus objetivos.

Los hermanos se reencuentran
en bandos contrarios

         Pasan unos años: el padre ha salido de la cárcel y trabaja en una imprenta. Cierto día, con salario en mano, sufre su robo por un ladronzuelo: sin imaginarlo, es su propio nieto al cual se le reconoce por una medalla que se le dio de niño. Ya separados, los hijos sobrevivientes se han integrado a la milicia: uno de ellos es villista, el otro pertenece a las filas de Obregón. Al encontrarse en cierta ocasión como bandos opuestos, este último reconoce a su hermano como prisionero al cual le ordenan fusilar pero decide ayudarle a escapar. Por esta acción, el obregonista muere. El padre, al entusiasmarse por la entrada del ejército triunfador a la Cd. de México, muere de un ataque al corazón. El triunfo carrancista permite la alianza entre obregonistas y villistas por lo que este último forma amistad con un general que le apoya. Al liberar a unos presos, entre éstos se encuentra un joven que es su sobrino, irreconocible. Al ir a festejar a un burdel, el general (Gilberto González) se emociona con una de las pupilas que resulta ser la hermana del joven villista. Al intentar liberarla, sin explicar nada, uno de los subordinados (Ramón Gay) del general dispara contra el joven por lo que muere. La mujer grita que era su hermano. El general decide, entonces, sacar a esta mujer de la mala vida. Pasan los años, se llega al día en que se inaugura el Monumento a la Revolución. El general se encuentra entre los asistentes acompañado de su mujer, la joven exprostituta, con dos hijos. Entre la multitud se encuentra un hombre que besa su medalla.

El hermano reencuentra a su
hermana en un burdel
El militar es muerto por defender
a su hermana sin que nadie supiera
el parentesco

         En esta continuación y término de la película, el destino reúne a algunos de los miembros de la familia aunque con consecuencias fatales: los hermanos se protegen pero uno muere; el nieto pasa de lado a su abuelo y lo perjudica al robarle pero jamás sabrán uno del otro su parentesco; la misma fatalidad sucederá al reencontrarse hermano con hermana. La mayor ironía resulta en que el culpable indirecto de esta muerte será quien rescate a la joven de su deshonra para que, años más tarde, ya como familia respetable, celebren ante el Monumento de la Revolución sin que nunca se enteren que cercano a ellos se encuentre el sobrino, ya adulto, víctima también del torbellino social.

La nueva familia revolucionaria:
un ex militar asesino, una ex prostituta

         Una verdadera tragedia mexicana. El sufrimiento resulta de los propios errores de juicio y comportamiento: se experimentan las consecuencias de las pasiones (los hermanos anarquistas que producen, sin quererlo, la caída del padre y la muerte de la madre; los hermanos fieles que morirán por reaccionar de una manera equivocada). Si se sigue el enunciado aristotélico, la película produce piedad ante los resultados de un conflicto, además de permitir la catarsis en el espectador debido a la exteriorización de las emociones: aunque vemos crímenes, la cinta no se regodea más que en la tristeza de la separación y deja en claro que nunca podrá volverse al estado inicial. En corto: es la lucha contra un destino inexorable, jamás imaginado, provocado por los individuos y la situación social.

La evolución del nieto perdido
quien jamás reencontrará a su familia

         La voz que narra expresa al inicio de la cinta, donde se muestra el momento de la apertura oficial del Monumento a la Revolución (para luego irse a los años pasados) que el monumento dedicado a la revolución está consagrado a sus muertos y sus ideales. Algo que costó mucha sangre arrancada al corazón de los mexicanos, pero dando un cierre redentor enfatiza al final que la sangre de los muertos no corrió en vano, ni que su martirio quedó impune, por lo que México abre otra página gloriosa de su historia. Este mensaje patriotero se nota oportunista dentro de lo que constituía la industria fílmica nacional al quedar bien políticamente, aunque la trama negaba perfectamente dicho discurso: la sangre derramada trajo consecuencias de libertad y democracia pero los lazos familiares, en muchos casos, fueron violentados y destruidos.


         Juan Bustillo Oro (1904 – 1989) cumple cabalmente con la teoría de autor dentro del cine mexicano, al ser guionista y realizador, dueño de sus proyectos: creador completo, necio y obsesivo. Tuvo la suerte de contar con productores que apoyaron su inventiva: una imaginación que daba lugar a tramas cultas, con lenguaje verborreico, pero con gran sentido de lo popular y taquillero. Su selección adecuada de repartos que podían transmitir su discurso permitieron que la posteridad tuviera la alternativa de conocer la esencia del mejor Cantinflas (Ahí está el detalle) y preservar el genio y comicidad de actores como Enrique Herrera y Leopoldo Ortín (Caballo a caballo). Su variedad temática dio lugar al mejor cine de “nostalgia porfiriana” como se le bautizó a varias de sus cintas (En tiempos de don Porfirio, México de mis recuerdos); ejemplos de cine negro y psicológico (El medallón del crimen, El hombre sin rostro); la gran incursión expresionista del cine mexicano (Dos monjes); el cine de horror (El misterio del rostro pálido) y el cine familiar (Cuando los hijos se van), como pocos ejemplos de una brillante, excitante y exitosa carrera que produjo, como realizador, 58 títulos entre 1934 y 1965.

Nota: la baja calidad de las fotografías se debe a una mala copia de la película, de la cual fueron captadas.