ANIVERSARIOS DEL CINE
MEXICANO
Hace
50 años se filmaron 98 películas mexicanas, permitiéndose la entrada de
once nuevos directores a la industria cinematográfica. De esas 98 cintas, 55
fueron a colores porque ya se anunciaba la llegada de la televisión cromática
que sería una gran competencia para el cine.
Las mejores cintas del año fueron Estrategia matrimonio que sería la
última cinta de su realizador Alberto Gout quien no alcanzaría a verla
estrenada, donde narraba los intentos de una mujer por casarse con un
millonario: un hombre que la seguía y a la que ella despreciaba era en realidad
riquísimo.
La soldadera, del debutante José Bolaños, mostraba a
la Revolución desde la perspectiva de las mujeres que iban con sus hombres a la
lucha, anhelando en realidad una casa y una familia estable.
Juego peligroso, cinta en dos episodios
dirigidos por Ripstein y Luis Alcoriza, destacando el de este último donde una
millonaria descubría el placer que le provocaba asesinar para gozar con su
amante posteriormente. En todas estas películas apareció Silvia Pinal.
La cinta más ambiciosa del año que
fracasó en taquilla pero que fue adquiriendo mayor importancia con el tiempo
fue la versión fílmica de Pedro Páramo que
permitió el ingreso a la industria de Carlos Velo;
la película ha ido ganando
adeptos al ser descubierta (o redescubierta) muchos años después: la atmósfera
fantasmal y un gran elenco permiten esa imagen del macho universal, cacique
supremo, padre de todos.
Y la cinta más taquillera, aunque estrenada hasta el
año siguiente, fue Los caifanes de
Juan Ibáñez, donde llamó la atención el enfrentamiento accidental entre clases
sociales y el sabroso descenso al mundo nocturno capitalino.
Los viejos realizadores de la época
dorada del cine nacional continuaron vigentes aunque con cintas frustradas
artísticamente: Julio Bracho dirigió a Meche Carreño, argumentista y estrella,
en Damiana y los hombres, acerca de
una muchacha autóctona de Xochimilco que logra destacar como modelo y volver
locos a los hombres.
Emilio Fernández
quiso reverdecer sus laureles revolucionarios con Un dorado de Pancho Villa intentando recuperar los prestigios de su
cine anterior.
John Carradine (1906 - 1988)
Ismael Rodríguez filmó
una parodia fallidísima del cine de terror con Autopsia de un fantasma donde contó con las presencias de viejas
estrellas de Hollywood: John Carradine, Basil Rathbone y Cameron Mitchell.
Se filmaron
cuatro películas con El Santo: dos con Jorge Rivero, protegido de Gregorio
Walerstein quien deseaba imponerlo como galán estelar (y lo logró), como
coestrella (Operación 67 y El tesoro de Moctezuma) y dos dirigidas
por Alfredo B. Crevenna: Santo vs. la
invasión de los marcianos y Santo vs. los villanos del ring. Sin embargo,
Blue Demon y Mil Máscaras filmaron tres películas cada uno de ellos, para
hacerle la competencia aunque sin alcanzar su prestigio.
Otras cintas de interés fueron La mujer de a seis litros y ¡Adiós cuñado! de Rogelio A. González. El asesino se embarca de Miguel M.
Delgado. El silencioso y Bromas, S.A. de Alberto Mariscal. El derecho de nacer de Tito Davison. Doctor Satán de Miguel Morayta. Domingo salvaje de Francisco del Villar, donde David Reynoso mostraba el trasero por quedarse encerrado fuera de su departamento, estando desnudo.
Matar es fácil de Sergio Véjar. Cada
una de ellas exploraba con gusto y buena factura técnica a los géneros en los
cuales sus argumentos florecían.
El
derecho de nacer comprobó su vigencia al ser un taquillazo importante como
discurso en contra del aborto y a favor de la tolerancia racial.
Cantinflas filmó una de sus peores
películas: Su excelencia donde
establecía un discurso político complaciente y acorde con la oficialidad para
mantener contentos a autoridades y público nostálgico de sus mejores épocas ya
bien olvidadas.
Ante la maravillosa
noticia de que la patética pareja de Viruta y Capulina se desintegraba después
de Dos pintores pintorescos, surgió
la amenaza (que se cumplió) de que el gordo nefasto iniciaría su carrera en
solitario: y así fue a partir del año siguiente donde repitió sus usuales
gestos ridículos que se denominaban “humorismo blanco” cuando en realidad
parecían homenajes a la incapacidad de pensar.
En 1966 falleció Javier Solís pero dejó
una comedia musical maravillosa, sintomática de su tiempo en ritmos, bailes y
canciones, donde se unían lo moderno y lo tradicional, algo que el mismo título
indicaba Amor a ritmo de go go donde
Rosa María Vázquez era la Lupe de la canción “Es Lupe” que interpretaban los
populares Rockin Devils, bailarina en un café a go go.
La cortejaba el humilde
taxista Solís al mismo tiempo que un galán otoñal (Raúl Astor). La dirigió
Miguel M. Delgado y sus productores insistieron en unir el pasado (Tongolele)
con el presente, para satisfacer a todo público.
Y Angélica María produjo otra comedia
juvenil acerca de una chica que no sabía hacia dónde colocar sus sentimientos,
dejándose influenciar por un taxista recio de Guadalajara (Jorge Russek), un
artista beatnik de Guanajuato (Fernando
Luján, graciosísimo) y un intelectual científico de Monterrey (Julián Pastor),
platicando todos estos dilemas con su psiquiatra capitalino (Mauricio Garcés)
en Sólo para ti, la mejor película en
la carrera de Ícaro Cisneros.
1976
Matineé, una de las obras magnas
de Jaime Humberto Hermosillo
Hace cuatro décadas, en el último año
del echeverriato, se filmaron 61 películas. 36 fueron con apoyo estatal, 20 de
producción privada y 5 independientes. Fueron seis años de gran actividad
fílmica y mucho apoyo del gobierno. No volvería a repetirse el caso ya que
luego vendría la decadencia, la muerte de la industria y, con la llegada del
nuevo siglo, la actual inundación de óperas primas que no tienen exhibición en
su mayoría aunque siempre aprovecharán la salida por la televisión, el vídeo o
la venta al extranjero.
Cascabel – Raúl Araiza
La casta divina – Julián Pastor
Las cenizas del diputado – Roberto Gavaldón
Crónica íntima – Claudio Isaac
Fantoche – Jorge de la Rosa
El mar – Juan Manuel Torres
Matineé – Jaime Humberto Hermosillo
Lo mejor de Teresa – Alberto Bojórquez
Mil caminos tiene la muerte – Rafael Villaseñor Kuri
Nuevo mundo – Gabriel Retes
Pafnucio Santo – Rafael Corkidi
Pedro Páramo (El hombre de la media luna) – José Bolaños
Las poquianchis – Felipe Cazals
Raíces de sangre – Jesús Salvador Treviño
El viaje – Jomí García Ascot
Y dentro del cine privado, deben
destacarse:
Las ficheras – Miguel M.
Delgado (por lo que significaron para el género que proliferaría en años siguientes).
La hija de nadie – Tito Novaro
(ejemplo del cine pirata, convencional, realizado fuera de los lineamiento
sindicales, usualmente en la frontera norteamericana, perfecto para los paisanos
en Estados Unidos)
La palomilla al rescate – Héctor Ortega
(por lo que significó como cine infantil alejado de estereotipos).
Y hasta aquí llego en mis resúmenes
porque la producción de 1986 (Lo que
importa es vivir de Alcoriza o El
tres de copas de Felipe Cazals, serían lo destacable del “cine culto”
siendo mejores las comerciales Masacre en
el Río Tula, Verdugo de traidores o
Mauro el mojado, por ejemplo) y 1996 (el año de la
horrenda Profundo carmesí de Ripstein
o de la ridícula Cilantro y perejil
así como de varios engendros producidos por Televicine),
además de la de 2006, deja mucho que desear. Muchos títulos fallidos serían entrañables
por lo que significaron en el contexto de las vidas de sus espectadores, pero
su revaloración queda pendiente todavía y creo que ya es suficiente para llegar al punto final.
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