martes, 26 de diciembre de 2017

ANIVERSARIOS DEL CINE MEXICANO 2018 (2)


1928, 1938…



         Hace 90 años apenas se filmaron 4 largometrajes de ficción. Debe destacarse El secreto de la abuela ya que fue el debut y despedida de quien se ha considerado como la primera directora del cine nacional: Cándida Beltrán Rendón, originaria de Yucatán. La cinta era un melodrama acerca de una huérfana, vendedora de periódicos, quien mantenía a su abuela ciega y se ganaba la simpatía de un señor acaudalado que resultaría ser su abuelo, por ende, el secreto que guardaba la abuela.


Cándida Beltrán Rendón, la primera
directora del cine nacional

         Dos de los pioneros del cine nacional que luego harían poco cine sonoro ofrecieron dos largometrajes en 1928: Guillermo Calles  con Sol de gloria acerca de aventuras con pescadores en las costas de Nayarit.  Manuel R. Ojeda, por su parte, filmó una cinta alrededor del Palacio de Bellas Artes llamada El coloso de mármol acerca de la obra inconclusa que había comenzado a construirse desde 1904 detenida por los problemas propios de Revolución y otros aspectos oficiales. Ya empezaban los intentos por sonorizar a las cintas nacionales pero no sería sino hasta 1933 cuando la producción se incrementaría como proyecto de industria.


Guillermo Calles y Manuel R. Ojeda.
realizadores pioneros del cine nacional

         Hace 80 años la producción nacional llegó a 58 títulos considerando que el año anterior había sido el inicio del auge gracias a Allá en el rancho grande (1936, De Fuentes). Algo insólito, aunque comprensible, fue el debut de 18 nuevos directores: al crecer las empresas productoras, sin las restricciones que vendrían posteriormente por cuestiones sindicales. De ellos, los que tendrían una carrera más constante y destacada serían Raúl de Anda, Fernando A. Rivero, Alberto Gout y Gilberto Martínez Solares.



Fernando A. Rivero, realizador
debutante en 1938

         Entre las películas del año destaco algunas aunque dejo otras de mucho interés entre los pendientes que, ojalá, podamos rescatar durante el 2018.


Julián Soler como el joven
sifilítico que muere
al no aceptar su enfermedad 
en "El beso mortal"


*El beso mortal (Fernando A. Rivero) es una cinta audaz para su tiempo ya que trata el asunto de las enfermedades venéreas a través de un joven infectado que deberá sacrificar su matrimonio con una muchacha de sociedad. Julián Soler será el desdichado muchacho en esta cinta con la cual debutó el maestro Rivero.


Cartel de "La tía de las muchachas"
donde Enrique Herrera aparece entre
Gloria y Lili Marín.


*La tía de las muchachas (Juan Bustillo Oro) es una deliciosa comedia donde cierto licor de hormonas cambia la voz de su protagonista, quien se hace pasar como la tía de unas jóvenes cuya pariente verdadera desea casarlas con unos viejos. Enrique Herrera es el personaje travestido y las muchachas son Gloria y Lili Marín: solamente la primera sabría cómo destacar y triunfar en el cine. Bustillo Oro filmó otra graciosa película en ese mismo 1938: Cada loco con su tema.


José Mojica debutó en el cine nacional
pero su carrera se truncaría
al convertirse en fraile pocos años después.


*El capitán aventurero (Arcady Boytler) es una comedia musical de enredos románticos donde finalmente triunfa el amor. José Mojica, cantante de fama internacional, debutó en el cine mexicano donde solamente filmaría otra cinta antes de tornarse sacerdote. También se incorporó Manolita Saval, española que trabajaba en Argentina. Salvador Novo apoyó en el argumento y en la dirección artística (junto con el pintor Roberto Montenegro) por lo que es una producción exquisita, de buen gusto.


Fernando Soler fue el intérprete principal
en la cinta de De Fuentes donde se mostraban
tanto las alegrías como las miserias humanas.


*La casa del ogro (Fernando de Fuentes) es una deliciosa comedia que ocurre dentro de un microcosmos urbano: un edificio de apartamentos donde habitan los más disímbolos caracteres. En esta cinta apareció por primera vez un personaje afeminado al cual llamaban “Doña Petrita” (Manuel Tamés). El maestro De Fuentes se alejó del rancho para diversificar su temática.


La actriz argentina Vilma Vidal tuvo
una corta carrera en el cine mexicano.
De hecho en 1938 dejó el país luego
de haber filmado cinco cintas en 3 años.

*Hombres del mar (Chano Urueta) es un melodrama tropical donde hay amores entrecruzados. Con guion de la dramaturga, novelista y poeta Margarita Urueta (único que escribió para el cine), hermana del director, se distingue porque ahí se interpretó la canción “Vereda tropical” donde Lupita Palomera prestó su voz a Esther Fernández. La melodía se hizo tan popular que las señoras que solicitaban empleadas domésticas pedían “que no cantaran Vereda tropical”.


En el fondo a la izquierda están Consuelo Frank
y Pedro Armendáriz. El niño Narciso Busquets
con 9 años de edad tiene la mano de su padre Joaquín
sobre el hombro izquierdo. Ya ciego, Narciso cuido
a su padre hasta que éste falleció en 1942.

*Una luz en mi camino (José Bohr) es una gran curiosidad porque aparecen la mayoría de las estrellas de nuestro incipiente cine nacional en pequeños papeles. Fue producida, escrita y actuada por el actor Joaquín Busquets (padre del actor Narciso quien aquí aparece como niño) quien había perdido la vista. Es una historia de superación a pesar de todo obstáculo y de amores frustrados al estilo Chaplin.


Lupita Tovar filmó apenas 7 películas
en México, pero quedó para la historia
por su papel como "Santa" (1931)

*María (Chano Urueta) es la segunda adaptación de la novela romántica del colombiano Jorge Isaac que ya había sido llevada al cine silente en 1918. María está enamorada de Efraín pero sufre del corazón. Cuando el joven viaja a Europa, ella muere de melancolía. La protagonista es Lupita Tovar quien alternaba su carrera en Hollywood con México. Efraín fue Rodolfo Landa (hermano en la vida real de Luis Echeverría, quien sería presidente), joven actor surgido del teatro. Esta cinta marcó el debut en el cine nacional del espléndido escenógrafo Manuel Fontanals.


Arturo de Córdova fue uno de los galanes más cotizados
durante los años treinta mientras iba consolidando
su carrera. Aquí fue gangster malvado.

*Mientras México duerme (Alejandro Galindo) es una cinta inencontrable (quizás ya se haya perdido) que narra una historia de amores prohibidos y enfrentamientos policiacos dentro de una banda de narcotraficantes. Galindo iba consolidando su carrera e iniciaba así sus exploraciones dentro del cine urbano. Arturo de Córdova interpretó el rol principal como gangster implacable.


Una regordeta y joven Maritoña Pons con 19 años
de edad debutó en este delirio fílmico
de quien sería su marido Juan Orol.
Luego, obtendría el estrellato y otro marido productor. 

Siboney (Juan Orol) es en realidad una producción cubana pero fue la cinta donde debutó María Antonieta Pons quien se convertiría en esposa y musa del director para luego divorciarse y continuar una fructífera carrera en México. Aquí, entre liberación de esclavos, antecedentes aristocráticos de una joven pobre, amores que la muerte separa, se desarrolla otra cinta delirante de su genial realizador.


lunes, 25 de diciembre de 2017

ANIVERSARIOS DEL CINE MEXICANO 2018 (1)


HACE 100 AÑOS EN EL CINE MEXICANO…

         Ya se acerca el 2018 en el cual, efímeramente, recordaremos a quienes nacieron con un siglo de anticipación. Como recuento y rescate de algunos datos, inicio mi serie anual de artículos donde comparto algunas conmemoraciones de interés.


Teatro Juárez que estaba sobre Allende y Zaragoza

Si nos vamos unos años atrás, en 1898, según una nota en El Universal de la Cd. de México, se informó que pronto iniciarían las proyecciones de cine en el Teatro Juárez de Monterrey. Por otra parte, el Ing. Salvador Toscano empezó a filmar sus vistas documentales que luego se recopilarían como largometraje en 1950. Estos son los documentos visuales de toda una época de México. O de 1908 se sabe que Enrique Rosas y los Hermanos Alva, importantes fotógrafos del momento, producían y exhibían sus vistas documentales en los cinematógrafos como “La primera corrida de Rodolfo Gaona”. También fue el año del nacimiento del pionero del cine sonoro Gabriel Soria.


Gabriel Soria (1908 - 1971)

Ya para 1916 y 1917 habían ocurrido las primeras experiencias dentro del largometraje de ficción. Se registran cuatro producciones importantes en 1918 siendo la más destacada Santa en su primera versión sobre la popular novela de Federico Gamboa con la cual se instaló el personaje de la prostituta en el cine mexicano que sería importantísimo para el desarrollo del género de cabaret y barrio bajo. Fue adaptada y dirigida por el debutante Luis G. Peredo, además de ser producida por el español Germán Camus quien así se estableció como productor y distribuidor, importante para el incipiente cine nacional, negocio que continuaría hasta 1921. Santa fue interpretada por Elena Sánchez Valenzuela y el ciego Hipólito fue Alfonso Bussón. El argumento narra la caída en desgracia de la jovencita Santa, quien vivía en Chimalistac, al ser seducida y abandonada por un oficial destacado en el lugar. Al enterarse del hecho, su madre la repudia y sus hermanos la corren de casa. Santa llega al burdel de Elvira en la Ciudad de México donde se convierte en la pupila más popular. El pianista ciego Hipólito se prenda de ella. Santa es sacada del burdel por el torero Jarameño pero al reencontrar a su seductor, se entrega y es sorprendida por su amante quien la rechaza. Santa vuelve a la vida de burdel pero enferma y quien la cuida es Hipólito aunque la muchacha finalmente muere.

La cinta mostraba al inicio las tres etapas
en la vida de la jovencita Santa
(Elena Sánchez Valenzuela)

Cartel publicitario

Elena Sánchez Valenzuela

Clementina Rebolledo (la madre)
y Carlos Gómez ( el hermano)
repudian a Santa al conocer su deshonra

El oficial que seduce a Santa
fue interpretado por Fernando Argandar

Los hermanos de Santa (Fernando Navarro
y Carlos Gómez) informan a Santa
del fallecimiento de su madre

El torero Jarameño (Ricardo Beltri)
luego de conocer la infidelidad de Santa

Hipólito (Alfonso Busson) con su ayudante
Genarillo (Luis Guillermo Casas)
mientras esperan la operación de Santa

La cinta fue catalogada como “inmoral” y quizás por eso, tuvo muy buena taquilla. Se han conservado algunos fragmentos de la película que tendría nuevas versiones en 1931 (inaugurando nuestro cine con sonido directo) con Lupita Tovar, en 1943 con Esther Fernández y en 1968 con Julissa. El éxito de “Santa” permitió que ese mismo año Camus escribiera y produjera otra cinta bajo la dirección del mismo Peredo con el título de Caridad. El papel principal lo  interpretaba una actriz importante para esos años dieces llamada Gilda Chávarri y el argumento, según crónicas, era acerca de una chica de sociedad que quedaba embarazada y tenía un hijo por lo que era repudiada aunque finalmente la moral triunfaba y se casaba con su seductor.


Gilda Chávarri, estrella pionera
del cine mexicano

Luis G. Peredo (1892 - 1950)

Otras dos producciones mexicanas de 1918 fueron Cuauhtémoc de Manuel de la Bandera, donde se mostraba el enfrentamiento entre el emperador azteca y Hernán Cortés, que no atrajo mucho al público, por lo que el director abandonaría al cine luego de sus tres intentos previos; y María de Rafael Bermúdez Zataraín que, curiosamente, fracasaría en taquilla a pesar de estar basada en la exitosa novela romántica de Jorge Isaac. También el rol principal lo llevó la actriz Chávarri.


Hernán Cortés (Manuel Domínguez) 
y La Malinche (Carmen Domenzáin)

Cuauhtémoc (Gabino Ornelas)

1918 marcó el nacimiento del sonorense Luis Aguilar  (1918 – 1997) quien bajo el apodo de “El gallo giro” filmaría muchas películas y se tornaría en otro ídolo cantante del cine nacional. Roberto Cañedo (1918 – 1998) cuyos inicios como extra redundarían en el éxito de Pueblerina (1948).

El director Luis Alcoriza (1918 – 1992) así como su esposa, la austriaca Janet Riesenfeld, quien, como actriz, tomó el nombre de Raquel Rojas pero como guionista fue Janet Alcoriza (1918 – 1998).



Tito Novaro (1918 – 1986) fue galán secundario en varias películas, luego anotador y asistente de director, hasta que tuvo su ascenso a director: a él le debemos varios delirios absurdos hasta el exceso, pero ahora innegables documentos de una era de nuestro cine, con la fea Yolanda del Río. Manuel Palacios “Manolín” (1918 – 1977) gracioso cómico que se haría popular al lado de Estanislao Shillinsky, el cuñado de Cantinflas, con comedias iniciales bajo la dirección de Juan Bustillo Oro.



María Teresa Rivas (1918 – 2010), extraordinaria actriz y perfecta dama, quien se hiciera más famosa por sus villanas de telenovela (sobre todo por la Rosa de “Gutierritos” en 1958) aunque en el cine ejecutó algunos roles secundarios de importancia (por ejemplo El esperado amor desesperado).


Amparo Morillo (1918 – 1976), de origen español, fue secretaria antes de entrar al cine. Filmó 19 películas a lo largo de ocho años para retirarse de la pantalla y volver en un rol especial en la cinta independiente El mes más cruel (1969). Sus roles más identificables están en La barraca (1944) o Algo flota sobre el agua (1947). Pita Amor (1918 – 2000), poeta excepcional, modelo de grandes pintores, motivo de escándalos, filmó dos películas donde dejó plasmada su personalidad: Cadetes de la Naval donde interpreta a la vedette Vertiginosa quien se lanza a los brazos de Abel Salazar para besarlo y El que murió de amor.



Hay más datos que, seguramente, mis queridos Genaro Saúl Reyes o Fernando Gaona se encargarán de traerlos a colación cuando lleguen sus momentos. ¡A recordar y conmemorar!


lunes, 31 de julio de 2017

LA GRAN ACTRIZ


JEANNE MOREAU





I

         Durante los años sesenta, y por largo tiempo, la Alianza Francesa se encontraba por la calle Padre Mier cercana a Pino Suárez. Ahí se exhibía el tradicional cineclub, con proyecciones en celuloide y formato de 16 mm, que permitió conocer películas que, de otra manera, no hubieran llegado a nuestro país. En ocasiones sí, algunas habían pasado años atrás por las salas de cine y eran felices rescates para quienes no habíamos tenido la edad para gozarlas . Gracias a la Alianza pude descubrir Marie-Octobre (Duvivier, 1959), El año pasado en Marienbad (Resnais, 1961), El signo de Leo (Rohmer, 1962), Les carabiniers (Godard, 1963), entre muchas otras. En ocasiones me tocó ser el único espectador pero generosamente me exhibían la película. Los cinéfilos de entonces le debemos mucho a los cineclubes de antaño. Ahora dicha cinefilia se ha transformado, pero ese es tema para otro comentario.  


Florence Carala, la esposa infiel



         En una de esas sesiones conocí Ascensor para el cadalso (1958) de otro baluarte de la Nueva Ola Francesa: Louis Malle. La trama era compleja, asesinatos planeados fríamente para que entrara el azar y todo se fuera al traste. La mujer, Florence, la esposa infiel del hombre asesinado, vagaba por las calles mientras que su amante vivía otro tipo de aventuras impensadas. Esa esposa era interpretada por Jeanne Moreau, figura que se volvió icónica y trascendente para quien esto escribe. Gran actriz, versátil, siempre distinta aunque en esencia pareciera igual.



II

         En el desaparecido Cine Rex que estaba por la calle Zaragoza exhibieron un programa doble. De pronto se pasaban magníficas duplas que mezclaban alguna película “vieja” con otra más reciente. Así pude ver, a pesar de que era “para mayores de 21 años” (edad que no tenía, pero anhelaba porque “en los ojos del joven, arde la llama” como dijo Víctor Hugo), Los amantes que también fue de 1958, dirigida por el mismo Louis Malle, donde narraba otra historia de esposa infiel que, en este caso, deja todo (esposo, hija, riqueza) por irse con el hombre del cual se ha enamorado perdidamente. La esposa fue nuevamente Jeanne Moreau. La cinta me pareció demasiado erótica para su tiempo (por la misma llama ardiente de los ojos juveniles) porque había una escena donde la cámara se fijaba en el rostro de la actriz quien reflejaba éxtasis y uno se imaginaba lo que estaba ocurriendo en la mitad de su cuerpo.


El orgasmo de Jeanne Tournier



III

         Llegué tarde a Jules et Jim (Una mujer para dos, 1962), la obra maestra de Francois Truffaut. Durante años estuve a la expectativa pero nunca pasó (o se me pasó) su exhibición en la Alianza Francesa. A principios de los años setenta trabajé en Saltillo y una noche la anunciaron en la Alianza de esa ciudad, pero fue falsa alarma. Monté en cólera inútil porque no había llegado la copia y a pesar de tanto berrinche no aparecería esa mujer que casada con un amigo era compartida por el otro dando pie a los cambios en las percepciones morales de la sociedad de su tiempo y que para esos años posteriores a Woodstock, Hair y la píldora anticonceptiva significaba un gran manifiesto de libertad. Finalmente la pude ver ¡por televisión! pero como la copia venía en formato anamórfico (o sea pantalla ancha) y en esa época no existían las televisiones rectangulares, de alta definición, me tocó una versión prácticamente diseñada por Modigliani donde los personajes aparecían alargados y, por ende, delgados. Catherine, amada por Henri Serre (Jim) aunque pertenecía a Jules (Oskar Werner) era Jeanne Moreau. Cuando empezó la furia del DVD finalmente pude disfrutar de una cinta espléndida que ahora se encuentra con facilidad (¡y hasta en Blu-ray!). Irónicamente, en unas vacaciones extraordinarias en el Distrito Federal del verano de 1966 conseguí un EP que traía las canciones interpretadas por Jeanne Moreau: tenía la música y la voz, pero ¡me faltaban las imágenes! Hace un par de años, pude ordenar un CD con éxitos de la actriz que tuvo su faceta como cantante exitosa, aunque a través del disco más que del espectáculo.


Henri Serre, Oskar Werner y Jeanne Moreau
Jim, Jules y Catherine

El disco icónico de la Moreau, cantante




IV

         En 1961 mis padres, siempre, y por fortuna, muy abiertos para lo que veía su hijo pequeño en el cine, me llevaron al Cine Juárez a ver Cinco mujeres marcadas (Martin Ritt, 1960) que no entendí por completo pero que me impactó porque las cinco mujeres de la película eran rapadas. Me sabía sus nombres porque mi cinefilia fue precoz (Carla Gravina, Barbara Bel Geddes, Silvana Mangano, Vera Miles y, por supuesto, Jeanne Moreau) Años más tarde entendí el argumento de las mujeres que habían sido amantes del enemigo durante la Segunda Guerra Mundial y sufrían ese castigo humillante. De todas maneras, a esa edad, Moreau fue nombre conocido pero otro entre tantos que me despertaban a la pasión del cine.


Silvana Mangano, Barbara Bel Geddes, Vera Miles,
Carla Gravina y Jeanne Moreau



V

         1970 y otra vez en el Cine Juárez de mis amores se exhibió una cinta barroca, bizarra, extrema que narraba la historia de una venganza. Otra vez era el Francois Truffaut de mis admiraciones. La cinta era de 1968 y se llamaba La novia vestía de negro. Julie Kohler sufría la pérdida de su recién casado esposo debido a un accidente perpetrado por un grupo de hombres. Ella debía hacerles pagar por el daño irreparable que le provocaron. Y esa mujer, enigmática, era por supuesto Jeanne Moreau.

Julie Kohler alimenta su venganza




VI

         La película más antigua que conozco en la carrera de Jeanne Moreau es de 1954. Se llama Grisbi (aunque mi DVD español dice No tocar la pasta) y es del director Jacques Becker. Una trama sobre el hampa donde Moreau es una joven bailarina que abandona a su viejo amante, un gangster que ha robado barras de oro junto con un compañero de crimen que las tiene escondidas. La mujer se ha enterado y lo cuenta a su nuevo amante. Desde siempre, Jeanne Moreau sería mujer fatal. Aquí aparece como una jovencita de 25 años apenas.

La traidora Josy cuenta sobre las barras de oro
a su nuevo amante, Ángelo (Lino Ventura)



VII

         Y así podría contar circunstancias alrededor de las experiencias cinefílicas con Jeanne Moreau quien fuera dirigida por Losey, Buñuel, Antonioni, Blier, De Broca, Fassbinder, Richardson, Duras, entre muchos otros nombres. Supo darse a conocer gracias a su talento como actriz y a su inteligencia para seleccionar los proyectos en los cuales participó. Deja un gran legado.





VIII

         En sus propias palabras:

Saber morir es saber cómo vivir.                                                         
¿Qué es la muerte de todos modos? Es el resultado de la vida”

Jeanne Moreau (1928 – 2017)



jueves, 6 de julio de 2017

BASURA EXQUISITA


EL VALLE DE LAS MUÑECAS

(Valley of the Dolls)

1967. Dir. Mark Robson.





         En 1967 pasé otro verano inolvidable en la Ciudad de México. Dentro de muchas experiencias ya entrañables, y que viven en mi memoria, está una visita rápida y casual a un gran almacén donde me encontré una edición (importada) de bolsillo (paperback) de Valley of the Dolls que, según muchos reportajes, era una novela sensacional. Además, ya estaba en las noticias que se estaba produciendo su versión cinematográfica. La compré, empecé a leerla y ya no pude dejarla. Esa era la fama, como libro devorable, de una historia que ocurría en Broadway y Hollywood, cuyos personajes estaban inspirados en estrellas de la vida real: la talentosa Neely O’Hara cuya incipiente carrera en una comedia musical era cortada por los celos de la estrella principal Helen Lawson para luego convertirse en taquillera actriz de Hollywood. La hermosa Jennifer North, sin talento pero con un cuerpo de tentación, quien se casaba con un cantante popular para luego descubrir que tenía una enfermedad progresiva por lo que tenía que dedicarse al cine audaz, europeo, y ganar dinero con el cual mantener los costos del sanatorio de su esposo. Y Anne Welles, primero secretaria de un agente de artistas que tenía la oportunidad de convertirse en importante modelo sin alcanzar la felicidad. Las tres eran víctimas de las pastillas (las “muñecas” del título) para dormir, para tener energía, para escapar de sus problemas. Ethel Merman, Judy Garland, Betty Hutton, Marilyn Monroe, entre otras, fueron la inspiración para la autora Jacqueline Susann.


Mi ejemplar ahora está con las páginas
amarillentas y frágiles, pero permanece
como recuerdo de una era maravillosa.


         Al año siguiente se estrenó finalmente El valle de las muñecas en el Cine Montoya donde se pudo disfrutar de una versión más sobria y menos gráfica que los hechos descritos en el libro (que ya había publicado Grijalbo en español para incrementar su éxito mundial). No importaba tanto porque ese era el destino usual de los bestsellers audaces, en una época que estaba apenas empezando a ser más permisiva. De hecho, se cuenta que Susann salió enojada de la proyección en el estreno (en diciembre de 1967) gritando que esa no era su novela. Y claro que la cinta resultó ser un esquema básico para que el espectador – lector reconociera a las mujeres del libro.


Curiosamente, las tres actrices nunca aparecen
juntas en alguna secuencia de la película

         La película se tornó en objeto de culto. Es un producto de la sensibilidad camp ya que de tan mala resulta memorable y permite la reflexión o la parodia. Dio lugar a un espectáculo teatral más cercano al público gay porque sus elementos eran adecuados para el mundo de las Drag Queens. Al ser filmada en la plenitud de los años sesenta, las modas, los peinados, el maquillaje, la misma parafernalia alrededor de los diseños de muebles o automóviles alcanzaron niveles que fueron únicos y distintivos de una era. Hay una secuencia cuando se muestra el inicio y auge de Anne (Barbara Parkins) como modelo donde la exageración es el precedente: recuerda a las figurinas del fotógrafo de Blow Up (Antonioni, 1966).


Anne (Bárbara Parkins) como modelo famosa

         Los personajes (y sus circunstancias) son esquemáticos: Anne es una chica de posición clasemediera acomodada de los pueblos en Nueva Inglaterra. Llega a la gran ciudad para empezar desde abajo y, de pronto, resulta que es la persona ideal para tornarse en modelo de fama. Nellie es, al contrario, pobre, con todo el deseo de forjarse un nombre en el espectáculo artístico ya que es poseedora de gran talento. Jennifer, por su parte, sabe que su mejor inversión es su cuerpo por lo que lo explota, sale con hombres adinerados, tiene un abrigo de mink que intermitentemente pasa a las casas de empeño para enviar dinero a su demandante madre. Sin embargo, los otros personajes que las rodean son antológicos: Lyon es el agente conquistador, mujeriego, que llama la atención de Anne y es al cual se entrega. Mel es el novio sometido de Nellie quien al casarse se convierte en su criado. Tony Polar es el cantante italiano estereotipado, víctima de una enfermedad hereditaria, siempre bajo la mira de su hermana quien anticipaba su tragedia. Helen Lawson es la estrella popular, mimada por el público, hechizante, que no permite que alguien la opaque. Cómo no caer en las trampas de estas fantasías que alimentan los mitos de las fábricas de sueños, ya sea la escena o el cine. Sobre todo en un tiempo cuando no era común la apertura pública y las estrellas eran cuidadas exageradamente en sus intimidades. Los lectores se regocijaban buscando la identificación con los personajes de carne y hueso.

Nellie (Patty Duke) derrotada, víctima de las "muñecas"

         Hay escenas antológicas: el ascenso a la fama de Nellie o su propio descenso y caída final, las cintas audaces de Jennifer, los números musicales, pero se destaca aquella donde Nellie pelea con su eterna némesis Helen en el cuarto de baño del hotel donde se hace una rueda de prensa, le quita su peluca para mostrar a la estrella legendaria con el cabello completamente canoso y la tira dentro de la taza de un excusado. La diva busca la manera de salir del lugar sin que la vean otras personas pero, finalmente, con toda dignidad, simplemente se coloca una pañoleta sobre su cabeza. Susan Hayward fue la intérprete de este personaje con toda su fuerte personalidad: lo iba a interpretar Judy Garland pero la cantante se encontraba en una etapa difícil de su vida (de hecho, moriría dos años más tarde). Hubiera sido maravilloso verla en este rol donde el personaje de Nellie la confrontaba ya que las circunstancias de este personaje (pastillas para adelgazar, pastillas para dormir, pastillas para la energía) fueron sus propias experiencias durante su gran momento como estrella de la MGM.

Helen Lawson (Susan Hayward) sin peluca,
mostrando su edad

         El reparto fue ecléctico: Bárbara Parkins era estrella bajo contrato de la Fox, compañía productora de la cinta, que había saltado a la fama como parte del elenco de la adaptación televisiva de La caldera del diablo (cuya versión fílmica fue dirigida por el realizador de esta cinta). Patty Duke acababa de terminar otra serie de televisión que la colocó en el favor del público juvenil, además de haber ganado el Óscar como actriz secundaria en 1962 por La maestra milagrosa. Sharon Tate era una bellísima aspirante a actriz que tenía en su haber unas cuantas películas, entre ellas dos destacables: La danza de los vampiros (Polanski) y No hagan olas (Mackendrick), filmadas el mismo año que estas “muñecas”: sería víctima de un terrible asesinato grupal dos años más tarde. En papeles pequeñísimos puede verse al compositor Marvin Hamlisch y a quien sería muy popular en la década siguiente: Richard Dreyfuss. La propia autora, Jacqueline Susann, interpreta a una periodista.
Jennifer (Sharon Tate) escuchando a su
demandante madre al lado del abrigo de mink,
producto de su cuerpo

         El valle de las muñecas pertenece a la categoría de las malas películas que amamos sobre cualquier consideración estética o reflexiva. Cine basura, equivalente fílmico de novelas escritas con el único afán de explotar el morbo del lector y ganar mucho dinero. ¡Ah, pero qué recuerdos nos deja!