jueves, 18 de junio de 2020

HONOR AL PADRE


MI PAPÁ TENÍA RAZÓN
(Mon père avait raison)
1936. Dir. Sacha Guitry.
         Charles Bellanger (Sacha Guitry) es un hombre de negocios, padre de Maurice (Serge Grave), niño de diez años, al cual educa con una mano inflexible y le comenta que deberá partir a un internado para que le disciplinen, contra la inconformidad del niño. Es una tarde en la cual llega su padre Adolphe (Gaston Dubosc) a visitarle. Su plática se centra en la vida feliz y espontánea que el viejo ahora experimenta al sentirse libre, sin ataduras, además de añadirle años a su edad para que la gente piense que se ve muy joven, además de inventarse una niñez en la cual el mismo rey de Francia lo mimaba. Le habla de su esposa, madre de Charles, ya fallecida, quien era buena pero muy aburrida. Adolphe quiere que su hijo, al cual reprocha que se haya casado muy joven, se encuentre en una situación de tensión, cuidando a una familia y preocupándose por su esposa quien no ha llegado de una salida que tuvo. Al partir su padre, Charles recibe una llamada de su mujer quien le avisa que se encuentra en una estación de trenes y que lo va a abandonar. Luego de ese momento, Charles llama a su hijo y le dice que no lo enviará al internado sino que vivirá a su lado y le educará. En la siguiente escena, han pasado veinte años. Maurice ya es un hombre joven (Paul Bernard) y Charles empieza a enterarse de sus lances amorosos, de comprender la filosofía de su padre y poner en marcha su proceder anterior.
Charles, con su hijo de 10 años,
luego del abandono de su mujer.
         Todavía queda mucha trama por adelante, pero la cinta cumple el objetivo prometido en su título, ya que en tres generaciones de padres a hijos, se va comprendiendo que la experiencia cotidiana es rica para formar al ser humano, que el amor paterno y la guía de la razón y los valores son importantes para que la vida se disfrute con plenitud, gozando cada momento y edad. Puede añadirse que este es un caso muy particular desde el momento en que la familia queda trunca por el abandono de la madre (que provocará una desconfianza inicial de Maurice hacia las mujeres) y que este padre es inteligente y comprensivo. Una situación ideal pero que, en esencia, es realista al hablar de la responsabilidad que una persona adquiere desde el momento en que engendra a otro ser humano. Tanto el padre de Charles como este mismo y el joven Maurice devienen representantes de casos particulares: por un lado está la comodidad económica y el privilegio social; por otro, el equilibrio de los personajes construidos. Como en tanta comedia de los años treinta, el mundo que se presenta pertenece a un mundo feliz, sin preocupaciones de otra índole, más que la afectiva. No obstante, los mensajes eran de optimismo ante realidades crueles y el cine servía de escape hacia paraísos artificiales. Aquí, un merecido homenaje a la figura paterna.
Charles, recibiendo la llamada
de su mujer
         Sacha Guitry fue un prolífico actor y dramaturgo, nacido en el San Petersburgo zarista y emigrado a Francia para desarrollar sus inquietudes teatrales. Su ingreso al cine se debió al deseo de llevar sus creaciones a otro medio y conseguir más espectadores. Solamente en 1936 filmó cuatro de sus tantas obras que se tornaron películas importantes. De hecho, estamos ante una cinta verbosa, bastante teatral, pero no irritante ni tediosa, sino encantadora. Todo sucede en un mismo decorado al cual se le cambiará de mobiliario entre los dos actos en que se desenvuelve la acción, con apenas unas breves tomas exteriores. El propio Guitry interpreta al padre central y solamente pinta canas a su cabello para que pasen veinte años y el niño. con otro actor, se torne hombre. Lo que queda como resultado es una deliciosa comedia con frases ingeniosas y graciosas actuaciones: el actor Dubosc quien interpreta al viejo Adolphe provoca la sonrisa ante la sabiduría adquirida por la vida y será maestro cuya lección, el hijo adoptará y repetirá con los años, para que, como espectadores, esperemos que habrá una réplica en la tercera generación.
El extraordinario patriarca Adolphe
ofrece una lección a su hijo
La esposa retorna
pero sufre el rechazo
de su marido
Maurice, maduro, desconfía
de las mujeres hasta que
encuentra al amor de su vida
         Temas como la muerte, la infidelidad, el cinismo, se transforman en situaciones ligeras y muy divertidas: la filosofía del viejo en cuanto a su disfrute terrenal porque la muerte será segura, el retorno de la esposa infiel quien desea retomar su lugar porque siempre fue “fiel” al tipo con el cual se escapó y la ha dejado viuda, el acercamiento de Maurice joven hacia la mentira y el repudio femenil se resolverán debido a la razón que el padre tiene porque aplica los principios de optimismo, desparpajo y bienestar. Una delicia. Un total descubrimiento.
Sacha Guitry (1885 - 1957)
prolífico y genial dramaturgo
y director de cine


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