sábado, 23 de abril de 2016

OP ART: AÑOS SESENTA


 
MODESTY BLAISE, SUPERAGENTE, SUPERESPÍA
(Modesty Blaise)
1966. Dir. Joseph Losey.
 


         Modesty Blaise (Monica Vitti) es una ex ladrona internacional que ahora ayuda al Servicio Secreto Británico en el caso de un robo de diamantes que lleva a cabo su archienemigo Gabriel (Dirk Bogarde). Apoyada por su asistente Willie Garvin (Terence Stamp) viajarán hasta el refugio en el Mediterráneo donde vive este individuo para recuperar el cargamento y hacer que triunfe la justicia.
 

 

         Basada en el personaje de una historieta bastante popular en los periódicos británicos, esta gran producción fue también un guiño de ojos a los espectadores que seguían fervientemente al cine de espías vuelto un fenómeno comercial después de El satánico Dr. No (Dr. No, Terence Young, 1962). Además, dado el momento en que se produjo, así como las características fantásticas del personaje, el tono de la película echó mano del Op Art, además de una narración desenfadada con continuidad elíptica. La película es un gran documento sobre las tendencias de la moda (lentes con aperturas minúsculas, aditamentos para las muñecas de los brazos, sombreros) y el desparpajo cultural. Tanto los créditos de la película como el diseño de producción recurren a las formas geométricas, multicolores, que no se verá mucho en otras cintas de la época pero que fueron importantes en su momento.
 
 
 


 
 

         Modesty cambia de peinado y color de cabello en forma instantánea. El uso de la tecnología ahora nos resulta risible pero en su momento llamaba la atención el ingenio. Su asistente Willie es un conquistador constante de mujeres pero no tiene relaciones sexuales con Modesty, algo que expresan ambos, casi al final de la cinta cuando cantan una canción (We should have, que viene a significar “Debimos”) mientras son amenazados por el enemigo. Los personajes son amorales y lo que importa es el placer y la riqueza. Hay una Sra. Fothergill (Rosella Falk) que juega con sus víctimas de manera sádica antes de eliminarlos y cuya relación con Gabriel, personaje ambiguo, quizás homosexual, queda meramente sugerida (¿esposos por conveniencia?). Gabriel tiene cabellos platinados, bebe de una copa alargada donde hay un pez dorado vivo, se sienta al sol con una sombrilla para leer.
 

El maestro Joseph Losey

         Esta película es un caso raro en la filmografía de Joseph Losey (1909 – 1984), su director, ya que su obra creativa consta principalmente de melodramas intelectuales que tienen que ver con las debilidades humanas y sus consecuencias en la dominación de unos seres hacia otros como pasaba en Eva (1962) o El sirviente (1963) y seguirá pasando con sus obras magnas como Extraño accidente (1967) o Ceremonia secreta (1968). Víctima de la lista negra en Hollywood, Losey realizaría su obra importante en Inglaterra, dejando pocos antecedentes extraordinarios en su país natal (El niño de los cabellos verdes, 1948; El cómplice de las sombras, 1951).  En esta cinta de aventuras pueden encontrarse minúsculas implicaciones débiles en el carácter de Modesty, una mujer que vive para ser feliz y rica.
 

 
 

         El reparto es delicioso: Monica Vitti (1931) aparece divertida y se nota que disfruta su papel, alejada de los melodramas existenciales de su entonces pareja Michelangelo Antonioni.
Terence Stamp (1938) estaba en esplendor de su belleza y apenas en su cuarta película (luego de El coleccionista, William Wyler, 1965) que le dio fama internacional. Pasaría a filmar Teorema (Pasolini, 1968).
Y sobre todo, Dirk Bogarde (1921 – 1999), importante actor británico, atractivo, ambiguo y versátil, quien había aparecido en la mencionada El sirviente (1963) y luego saldría en una obra maestra de Losey, Extraño accidente (1967).
 
Tenemos otra cinta cincuentenaria que nos recuerda lo maravilloso, audaz y cambiante que era el mundo en esos tiempos.

 
 
 
 

 

           

 

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