martes, 2 de junio de 2015

NOTAS DEL PERSONAJE GAY EN EL CINE MEXICANO (3)

DOS PELÍCULAS CLÁSICAS



         El lugar sin límites (1977, Arturo Ripstein) basada en una novela de José Donoso es una cinta ya clásica del cine mexicano. Su principal cualidad es la denuncia del machismo como disfraz de la homosexualidad latente. La Manuela (un Roberto Cobo espléndido) muestra su vulnerabilidad y, al mismo tiempo, su valentía. Con tal de salvar a su hija de las garras de un hombre viril y prepotente, le llama la atención, le seduce, lo somete y lo expone como homosexual. Al desenmascararlo desata la furia del macho y debe quedar como carne de sacrificio.

La Japonesa (Lucha Villa) apuesta al cacique del pueblo
que puede seducir al homosexual La Manuela (Roberto Cobo)
para ganarse la propiedad de su burdel.


         Todo sucede en un pueblo que ya ha caído en la decadencia. La Manuela tuvo su tiempo y éxito como el maricón del burdel de La Japonesa. La mujer lo sedujo como apuesta hacia el cacique del lugar con tal de poderse quedar con la propiedad. Manuela embarazó a la mujer y tuvieron una hija. Ahora, avejentada, con el deseo por el macho que a su vez quiere poseer a su hija, no queda más que llegar al sometimiento.

La Manuela logra someter al macho Pancho (Gonzalo Vega)
para exponer su homosexualidad y salvar a su hija, aunque
sea a costa de su vida.


         El personaje de La Manuela queda como imagen del homosexual oprimido y amenazado pero, de pronto, los papeles se invierten y es el poderoso, quien lleva las riendas y pone en su lugar al farsante. Una imagen de la homofobia como autodefensa: se agrede al gay para reforzar la masculinidad. El bullying usual de los jovencitos que adquieren la pose machista del padre y se sigue la corriente. Aquí La Manuela es un travesti que utiliza el recurso para mostrar su talento. No es objeto de burla como los machos disfrazados de mujer en Muñecas de medianoche para que asuman su lado femenino: es personaje trágico pero pleno de dignidad.

El médico Rodolfo (Marco Antonio Treviño) tiene como amante
al estudiante Ramón (Arturo Meza)...


         Jaime Humberto Hermosillo siguió adelante con el tratamiento del personaje homosexual en el cine y con Doña Herlinda y su hijo (1984) ya entró de lleno a la imagen de la familia. La rica clasemediera Herlinda sabe que su hijo Rodolfo es bisexual. Alienta la relación que tiene con Ramón, un joven estudiante de música, al mismo tiempo que anhela su matrimonio con Olga. Sin embargo, Rodolfo disimula y Ramón le sigue la corriente.

...pero con Olga (Leticia Lupercio) podrá formar
una familia, tener hijos y vivir lo mejor de dos mundos.


         En esta cinta lo que destaca es la felicidad y seguridad de Herlinda y su hijo. Ambos disfrutan de la dicha que sienten al ir logrando sus propios fines. Herlinda será madre y abuela. Ramón tendrá a sus dos satisfactores: la mujer y el amante. Finalmente quedará la familia completa: Ramón vivirá en la misma mansión de Rodolfo para estar cercano y consumar su amor. Todo ante el beneplácito de Herlinda. El interés temático, de todas maneras, viene a ser superior a las pésimas actuaciones de la cinta, sobre todo de Guadalupe del Toro quien interpreta a Herlinda.

La astuta Herlinda (Guadalupe del Toro, pésima actriz) alienta
la amistad de su hijo con Moncho, al mismo tiempo que prepara
la boda con Olga: Doña Herlinda y su hijo serán felices.



         Con el paso de los años irán incrementándose las cintas donde el personaje gay sea tratado sin morbo ni desprecio. Se explorará el bisexualismo o las perversiones intrafamiliares, aunque no podrán eliminarse atavismos ni prejuicios que ya son ancianos. Lo que es cierto es que el homosexual ha dado lugar a cintas extraordinarias en la historia de nuestro cine, contra todo obstáculo. Por lo pronto, aquí dejamos esta primera serie de notas.

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