sábado, 7 de mayo de 2016

LA LOCURA DE LA GUERRA


REY POR INCONVENIENCIA
(Le roi de coeur)
1966. Dir. Philippe De Broca.

 
 
        Es 1918 y la Primera Guerra Mundial está llegando a su fin. Los alemanes que han invadido un pequeño pueblo lo han minado con bombas que estallarán cuando la figura que sale del reloj a medianoche haga sonar una campana. El barbero del lugar se entera y envía un mensaje a los aliados británicos que están cerca. Es descubierto y lo matan antes que pueda indicar la forma de la explosión. El general McBibenbrook (Adolfo Celi) envía al simple y bonachón soldado Plumpick (el genial y extraordinario Alan Bates en su mejor momento de joven madurez), experto en palomas mensajeras, para que desactive la bomba. Al llegar al lugar, es descubierto por unos soldados alemanes y el hombre corre hacia el manicomio donde han quedado los internos. Al presentarse uno de ellos como el Duque de Tréboles (Jean-Claude Brialy), el soldado contesta que es el Rey de Corazones, ante el cual todos se inclinan.

Alan Bates y Jean-Claude Brialy

        Ya evacuado el lugar, los internos pasan al pueblo y comienzan a utilizar ropas y casas de los habitantes. Además, se ha dejado atrás a un pequeño circo donde hay osos, leones y elefantes. Mientras Plumpick busca las bombas, los locos festejan, realizan una ceremonia de coronación, ligan al soldado con una bella chica, Coquelicot (Geneviéve Bujold). Los británicos han recibido un mensaje incompleto de Plumpick y los alemanes esperan el estallido del pueblo. A último momento, Plumpick puede evitar las explosiones. Los militares británicos y alemanes regresan y se enfrentan, aniquilándose unos a otros. Plumpick había sido secuestrado por sus “súbditos” por lo que logra sobrevivir. La gente del pueblo retorna y los locos vuelven al manicomio. Al ser condecorado e informado de una nueva misión, Plumpick se desnuda y llama a la puerta del asilo donde es aceptado, como demente, para seguir viviendo entre los suyos.

Un reparto de ensueño: Pierre Brasseur, Julien Guiomar,
Micheline Presle, Jean-Claude Brialy,
Michel Serrault y Françoise Christophe

        Una hermosa película que habla sobre la demencia de la guerra donde la locura cotidiana es más amable y placentera, convivencial e inocente. El tono de la película es fársico y el realizador De Broca se divierte satirizando y burlándose de los militares: en algún momento, entra un soldado disparatado y ridículo con bigotito al despacho del coronel von Krack (Daniel Boulanger, guionista de la película) quien lo despide con desprecio por su nombre “capitán Adolf Hitler”. Los locos adquieren la personalidad que desean cuando se encuentran libres en el pueblo: uno de ellos se torna en barbero (Michel Serrault), otro se vuelve el General Geranio (Pierre Brasseur), una mujer se convierte en la madama del pueblo (Micheline Presle) y está el monseñor Margarita (Julien Guiomar).

El rey y su reina (Geneviéve Bujold)

        Una comedia muy simple acerca de la estupidez de la guerra. En realidad la locura se encuentra en lo cotidiano; y la paz, la bondad de los hombres, entre quienes son considerados dementes pero que disfrutan de su inocencia. Por supuesto que es una parábola dulcificada y la cinta cae en un realismo que podría considerarse mágico: los animales del circo ofrecen una atmósfera exótica y las consecuencias de una existencia como la que se vive en este día maravilloso serían terribles con el paso del tiempo (¿la alimentación?, ¿los servicios?) si todo se tomara en serio. Plumpick viene a ser la serenidad, la inteligencia, la parsimonia y la razón que deviene heroica. Los locos se encuentran aislados de la realidad del mundo y viven felices dentro del suyo. En una época donde la guerra de Vietnam era el tema principal, esta película vino a ser una suave, e inútil, cachetada para entrar en razón.

Madama por un día (Micheline Presle)
 
        Dirigida por Philippe de Broca (1933 – 2004), quien había sido asistente de director de Truffaut en Los cuatrocientos golpes (1959) y de Chabrol en El bello Sergio (1958), Los primos (1959) yLeda (1960) para debutar exitosamente dentro del conjunto de realizadores que conformaron la Nueva Ola Francesa con la cinta El juego del amor (1960) que lo llevarían a filmar casi una cuarentena de títulos, y vendría a ser el realizador de comedias inteligentes, principalmente. Con Belmondo filmó varias cintas de divertidas aventuras (Cartouche, El hombre de Río, Las tribulaciones de un chino en China). Tuvo muchas colaboraciones con Daniel Boulanger (1922 – 2014) como guionista.

Desnudarse para ser considerado demente

        Rey por inconveniencia se exhibió tardíamente en Monterrey al entrar los años setenta y pasó en el Cine Juárez, todavía en su época de esplendor (que iría entrando en triste decadencia). En Francia tuvo un éxito moderado pero en Estados Unidos se tornó cinta de culto al ser exhibida en campus universitarios y en funciones de medianoche, llegando a exhibirse por mucho tiempo bajo esta modalidad. Tal vez se debió a las implicaciones contra la guerra en los momentos de rebeldía juvenil y protestas por la conflagración injusta, cruel y genocida en Vietnam. Ahora es cincuentenaria y uno la vuelve a ver con todo el afán que en esos años de juventud despertaba nuestra inmensa curiosidad que buscaba saciar su hambre del buen cine internacional. Sigue siendo espléndida e inagotable. La última frase la expresa Jean-Claude Brialy dentro de su loco personaje: “Los mejores viajes se realizan a través de una ventana”… 

El admirado y subestimado Philippe de Broca (1933 - 2004)
 
 
 
Aquí está el avance de la película.
Está completa en YouTube con subtítulos en inglés

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