domingo, 19 de junio de 2016

EL AYER NO ES UNA GRIETA EN EL TIEMPO


DESPEDIDA DEL AYER
(La chica del ayer – Anita G.)
(Abschied von gestern)
1966. Dir. Alexander Kluge.



            A principios de los años setenta se exhibió en el Aula Magna de la todavía Universidad de Nuevo León (UNL), un ciclo de Nuevo Cine Alemán donde pudimos disfrutar de joyas como El joven Törless de Schlöndorff o Escenas de caza en la baja Baviera de Peter Fleischmann o Tiempo de veda para zorros de Peter Schamoni o De cabeza, madame de Christian Rischert. Sin embargo, la cinta inaugural fue, con toda razón, La chica del ayer de Alexander Kluge que había ganado el Premio Especial del Jurado en Venecia 1966, además de muchos otros premios que incluyeron a la protagonista Alexandra Kluge, hermana del director (quien solamente filmaría otra cinta más para retirarse por completo del espectáculo).




            Al enfatizar “con toda razón” es que puede considerarse (junto con la cinta de Schlöndorff) como la iniciadora del movimiento de jóvenes alemanes que lograron un renacimiento de su cinematografía, dedicada hasta entonces en ligeras comedias musicales, convencionales dramas románticos o rutinarias cintas policiacas. Kluge (1932) fue uno de los firmantes del Manifiesto de Oberhausen que dio lugar a la renovación temática y a la alternativa innovadora de jóvenes realizadores. Impulsados por la Nueva Ola Francesa o el Nuevo Cine Británico, realizaron películas que se salían de los argumentos usuales y comenzaban a cuestionarse el pasado o la realidad presente de su sociedad. La herida nazi todavía estaba cercana (dos décadas) y había que diseccionar los hechos de la actualidad.




            El título literal traducido del alemán es Despedida del ayer y de esta manera ha sido anunciada por nuestra Cineteca Nuevo León que la exhibirá este próximo miércoles 22 de junio de 2016 dentro de un ciclo que revisará los cincuenta años de la presencia del Instituto Goethe en México. Seguramente llegarán otros títulos importantísimos, sobre todo para los jóvenes cineastas que aseguran amar al cine pero se extravían en las grandes producciones hollywoodienses. Insisto en que la curaduría fue inteligente al iniciar este ciclo con la película que comenzó un gran cambio fílmico y que nos dio más adelante a Fassbinder, Herzog, Sanders o Wenders.




            Despedida del ayer narra los problemas que vive la joven Anita G. quien ha dejado atrás a Leipzig, su ciudad natal, para llegar al lado occidental y poder seguir adelante. No obstante, encuentra problemas para conseguir trabajo ya que está entrenada como taquimecanógrafa y enfermera. La cinta inicia con un juez que acusa a Anita de haber cometido el robo de un sueter por lo que es condenada a una penitenciaría. Con estructura fragmentada, que se presenta a la manera de sueños, imágenes metafóricas, o situaciones específicas y reales como algunos robos, otros trabajos menores, además de un período como amante de un empleado de gobierno. Anita vive recorriendo las calles con una maleta donde guarda todas sus pertenencias.




            A lo largo de la cinta hay varios letreros sobre fondo negro (notoria influencia del cine de Godard): el primero expresa “lo que nos separa del ayer no es una grieta sino un cambio de posición”. Luego veremos otros como “ella quiere empezar una nueva vida” o “siempre hay la esperanza de un nuevo mañana”. Finalmente se expresa “todos somos culpables de algo; si nos diéramos cuenta tendríamos un paraíso en la tierra”. Y así, Kluge ofrece su ácida visión sobre la sociedad perfecta de la Alemania occidental que, en realidad, no realiza los sueños de bienestar anhelados por los orientales reprimidos y fuerza a las jóvenes a situaciones extremas e incómodas. En un momento ensoñado, Anita piensa que siguen las barbaridades de tiempos del ayer.




Una gran cualidad es la presencia de la actriz Alexandra Kluge, a la cual el director le dedica buen metraje a su rostro. Sin ser una mujer bellísima, posee un carisma y una ingenuidad debida a su pasividad. En realidad Anita miente para crearse una vida mejor y cuando hace algo para quedar bien con los demás, sufre una frustración. El director Alexander Kluge, además de una prolífica y prestigiosa carrera, es uno de los grandes escritores de la literatura alemana de la segunda mitad del siglo XX (y sigue activo).

Alexandra Kluge es la principal
intérprete quien solamente filmaría
esta cinta y otra también bajo las órdenes
de su hermano.


No pierdan este rescate de una cinta cincuentenaria en pantalla grande que tiene un valor histórico indiscutible. MIÉRCOLES 22 DE JUNIO DE 2016 A LAS 18:30 H

El realizador Alexander Kluge (1932)
en su juventud

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